El matrimonio es uno de los acontecimientos que causa mayor estrés al ser humano. El estrés prematrimonial o prenupcial como es conocido, se define como un cuadro angustioso producto de una situación límite, en este caso, la celebración de la boda o matrimonio. Esto puede traducir en comportamientos agresivos, angustia, desinterés y muchas veces en el deseo de finalizar el compromiso.
Planificar una boda no es una tarea fácil y la gran mayoría de las novias se preocupa, durante meses, porque ese día sea tan especial como soñaron.
Por lo tanto, se dedican y esfuerzan por contactar a los mejores proveedores para obtener servicios y productos de alta calidad y excelentes precios. En busca de toda una perfección, aunado al trabajo y la cantidad de aspectos que abarca la organización de la boda, suele originarse un ambiente lleno de tensión y muchísimo estrés. Es normal que antes de casarse, tanto la novia como el novio tengan nervios, estén ansiosos, todo esto es normal, pero deben pensar que esta decisión la han tomado porque se aman y ha llegado el momento de formar un hogar, una familia y estar juntos para siempre.
El estrés prematrimonial se define como un cuadro angustioso producto de una situación límite, que se puede traducir en comportamientos agresivos, desgano, desinterés y muchas veces en el deseo de poner término al compromiso. La causa más común es el miedo, la incapacidad de enfrentar un momento que demanda mucho tiempo, que exige sacrificio y entrega, y que termina por nublar el romanticismo de celebrar con una fiesta la unión de dos personas que se quieren.
Presión y más presión
Desde que comienzan los preparativos, la novia suele asumir el rol de llevar a cabo la gran mayoría de los trámites, y muchas veces, ambas suegras se sienten con el derecho a opinar y participar en todo. En medio de este lío, el novio queda apartado desde el primer momento. A veces porque realmente no le interesa, otras porque prefiere no meterse en problemas. Lo cierto es que también es su matrimonio y quiere que todo salga bien. Además, siente sobre sus hombros el inevitable peso de llevar un hogar y de asumir el rol de proveedor que impone nuestra sociedad.
Un aspecto que influye es la familia. Muchas veces las madres sienten que se están casando de nuevo, y se meten excesivamente en el evento. Incluso se han visto casos donde la madre compite con su hija para que ella no sea el centro de atención. Son situaciones dramáticas de envidia, pero aunque sea en un grado menor, es importante que las suegras no se involucren tanto. Ayudar es una cosa, pero tomar todas las decisiones es otra, ya que esto puede provocar serios conflictos entre los novios.
Para diferenciar el estrés de un estado de nerviosismo natural, no sólo existen síntomas psicológicos, también hay manifestaciones físicas, ya que se libera una hormona llamada cortisol, que inhibe el sistema inmunitario y produce diferentes síntomas fisiológicos.
Características del estrés
Síntomas físicos - Malestar estomacal, diarrea o estreñimiento. Latidos acelerados, respiración alterada. Sudoración. Tensión y dolores musculares. Dolor de cabeza.
Síntomas psicológicos - Ansiedad, tensión, irritabilidad. Trastornos del sueño, cansancio excesivo. Alteración de la líbido. Problemas de concentración. Cambios de apetito.
Estos cambios, sostenidos en el tiempo, pueden traer serios problemas para la salud, por lo que es importante detectarlos a tiempo. En este sentido, si bien existen tratamientos sicológicos para esta enfermedad, te proponemos evitar llegar a este punto. Recuerda que tu matrimonio debe ser un momento inolvidable en tu vida, y es sumamente importante que llegues a él en óptimas condiciones.
Es recomendable, para combatir el estrés que representan los momentos previos a la boda, que la novia delegue parte de las funciones y no trate de abarcar todo ella sola. Debe pensar que las cosas saldrán bien, tener pensamientos positivos y no quejarse todo el tiempo. Debe tener mucha paciencia y tratar de hacer las cosas con calma para evitar discusiones con su pareja, familiares y amigos y tratar de disfrutar los momentos ya que éstos serán inolvidables.
Días antes de la boda, ambos deben disipar su mente en tareas que no se relacionen con el matrimonio. Deben procurar alimentarse bien, hacer ejercicios, no trabajar horas extras ni llevar trabajo a sus casas. Un consejo adicional para la Novia es que el día previo a la Boda realice el tratamiento de “Velo de Novia” o se relaje en un Spa, de esta manera puede liberar tensiones por medio de masajes, sauna e incluso, aromaterapia. No debe asistir a ninguna reunión o fiesta porque no descansará de manera adecuada, debes dormir la cantidad de horas suficientes; y el propio día de la ceremonia, ambos novios dispongan de suficiente tiempo para todo, con el fin de estar relajados y disfrutar cada uno de los momentos.
A continuación, te damos algunos tips para organizar tu matrimonio sin caer en un estado de estrés
Organízate con tiempo: Para esto, puedes comprarte un cuaderno, o hacerte un documento en el computador con todos los ítems que requieres cubrir al organizar un matrimonio. Al ver escrito todo lo que tienes que hacer, podrás decidir qué es lo más prioritario, destinar plazos y, así planificar todo con tiempo y –lo más importante- de a poco. La idea es no dejar todo para un mismo mes, ir adelantando en la medida de lo posible y, sobretodo, ir tachando lo que ya está definido o listo. Verás que al hacerlo sentirás una sensación de alivio muy grande.
Mantén la perspectiva: Recuerda que lo que estás organizando es tu propio matrimonio. No es un evento traumático ni una obligación. Ten siempre presente que, al final, la organización de la fiesta se trata de una sola noche, que al día siguiente estarás probablemente embarcándote a una reparadora luna de miel. Enfrenta los problemas uno a uno, y en caso de toparte con desacuerdos a la hora de tomar una decisión, separa aquellos temas que para ti son intransables de aquellos que no consideras tan relevantes, para darte cuenta si efectivamente vale la pena pelear por ello. Cuando se trata de elecciones que creas imposible ceder, procura siempre plantear tus argumentos con calma para así evitar conflictos que lo único que hacen es estresarte aún más.
Relájate: Aunque suena obvio, lograr esto en la etapa previa al matrimonio puede parecer casi imposible. Por eso, en estos casos, es bueno acudir a técnicas más sofisticadas, como por ejemplo, ir a un par de sesiones con un masajista, o darse un día de spa, cosas que de hecho se pueden hacer en pareja (la novia le puede regalar una sesión al novio, o viceversa, para ir juntos), lo que liberará las posibles tensiones y calmará los ánimos. Pero no solamente se puede lograr un estado de relajación pagando por ello. Una adecuada técnica de respiración por ejemplo, puede ser una buena ayuda. En momentos de tensión, te invitamos a hacer el siguiente ejercicio: Aspira contando hasta seis, luego retén el aire durante esos mismos seis tiempos, y luego bótalo, contando también hasta seis. Otras medidas domésticas, son los baños de tina con esencias de aromas que sean gratos para ti o acompañar tus actividades domésticas con música tranquila.
Descansa bien: Dormir relajado y las horas necesarias te permitirá enfrentar el día siguiente con energía y tranquilidad. Trata de acostarte despejado, evita irte a la cama pensando en tus preocupaciones, para lo que te recomendamos ir a ver una película o darte un buen baño de tina que te permita desconectarte. Si aún así, estás teniendo problemas para conciliar el sueño, es bueno que visites a un especialista.
Haz deportes: La actividad física es una excelente manera de liberar tensiones, te permite despejarte, hacer un alto en tu rutina y dormir mejor por la noche. Ni hablar de tratarse de una alternativa bastante oportuna si lo que queremos es lucir impecables el día de la fiesta. En este sentido, lo clave es buscar una disciplina que efectivamente disfrutes y asesorarte por un especialista, sobretodo si lo que buscas con el deporte es estar en forma para el gran día. Esto, porque muchas veces, las personas esperan lograr en un par de meses todo lo que no han hecho en años, lo que puede terminar en lesiones musculares.
Come bien: Preocúpate de que tu alimentación sea equilibrada. Evita las dietas restrictivas, ya que este es un período de mucho desgaste mental, físico y emocional, por lo que necesitas la energía suficiente para funcionar bien. Basta con que evites los excesos de comida rica en grasas y azúcares y no comas entre comidas. Evita la comida chatarra o muy picante, trata de comer liviano en las noches para que duermas mejor y procura tomar dos litros de agua diaria.
Distráete: Si no lo haces, puedes llegar a un punto en que el matrimonio es el único tema. Eso te impide tomar perspectiva y te induce a darle mucha más relevancia al más mínimo problema o inconveniente con el que te topes durante su organización. Por eso, procura darte, al menos, un par de horas a la semana para hacer alguna actividad diferente. Puede ser desde un paseo o un picnic el fin de semana, hasta arrendar una película. Todo depende del tiempo y el presupuesto, lo importante es proponerse hacer un par de cosas que te “saquen” del tema matrimonio por un rato: ir a ver a tus amigos o salir a caminar también pueden ser opción. |